Hace poco leí en el diario Correo que Robert de Niro ha aceptado participar en la secuela de Taxi Driver, interpretando al un tanto desquiciado Travis Bickle.
Parece interesante este proyecto. En Taxi Driver, Scorcese hace todo un ejercicio narrativo que va más allá de la simple muestra de los hechos, lograno un lenguaje sutil e íntimo para el espectador.
Es poca la confianza que se tiene (estadísiticamente) a las secuelas, un buen guión no justifica todo.